La verdad sobre el péndulo de alabastro

DOCU_RIOJACon el extraño caso del reloj robado del Ayuntamiento y luego hallado en un rastro nos está pasando igual que con el atraco que nunca se muestra en ‘Reservoir Dogs’; como no hemos visto el delito lo tenemos que imaginar, y hacerlo es un ejercicio desconcertante, porque el cerebro inventa cada vez una versión más ridícula y disparatada que la anterior. ¿Quién lo hizo? ¿De qué forma pudieron sacar por la puerta un reloj de pared de ese tamaño? ¿Cómo tardaron dos días en darse cuenta del robo? Logroño no vivía un suceso tan absurdo y enigmático desde aquella noche en la que desaparecieron los pavos reales del Parque del Carmen, otro crimen misterioso.

El objeto del delito es un gran reloj de pared del siglo XIX, un mueble de madera tallada y péndulo de alabastro que desde 1994 ocupa muy solemne y señorial un trozo de la pared en el Archivo Municipal. El reloj ahí desentona, es una cosa anacrónica, una reliquia entre tanta fotocopiadora y tanto ordenador, es como encontrarse a un anciano de cien años en una tienda de Apple, lo ves y piensas “no encaja”. El caso es que alguien se lo llevó y, tras pasar por varias manos con el consiguiente intercambio de billetes, terminó apareciendo unos cuantos días después expuesto en el mercadillo de antigüedades de la Plaza del Mercado. El relato es tan surrealista como un chiste de Gila, y da para un título al modo de los de Eduardo Mendoza: “El misterio del reloj municipal”, o mejor aún: “La verdad sobre el péndulo de alabastro”.

Desde que desmantelaron el de Bergerón la ciudad ha estado huérfana de un reloj emblemático, porque aunque plantaron uno de sol en mitad de una rotonda no produce el mismo encanto; al menos este robo nos ha servido para dotarnos de un símbolo. Lo que distingue a los relojes importantes, como el Astronómico de Praga o el ‘Big Ben’ de Londres, es que no marcan los minutos ni las horas; sus engranajes señalan con puntualidad mecánica el transcurrir de las épocas. En cierto modo eso ha hecho también el reloj robado del Archivo Municipal, marcar esta época nuestra, representar estos años terribles de la historia de España, el tiempo en el que algunos entran a las instituciones para desvalijarlas.

Artículo publicado en Diario La Rioja

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s