Las manos

C0EF6E7B-AD6F-4B07-8819-B1E0E644448D

Cuando vi la fotografía de las manos de Pedro Sánchez me acordé de una entrevista que hice a Concha Velasco. “Antes de que venga el fotógrafo yo subo un poco las manos, así, para que baje la sangre y se vean mejor en las fotos”. Concha Velasco me contaba con galantería de emperatriz que la edad se nos va marcando en las venas de las manos, en las manchitas del dorso, en los huesos y en los nudillos, y que la única manera que había encontrado para disimularla era esa sencilla técnica. “Ni cremas ni nada”, me decía sonriendo. Yo miraba las manos de Concha Velasco con sus dedos alzados hacia el cielo de Logroño y eran bonitas, manos fuertes de mujer, cálidas y llenas de historias. Las del presidente Sánchez no me dijeron gran cosa, quizá por eso el equipo de comunicación de Moncloa acompañó las fotos con un texto: ”Las manos del Presidente marcan la determinación del Gobierno”. Que haya gente cobrando por esto es descorazonador.

Decía Cartier-Bresson -un genio que a los instagramers les sonará como a marca de ropa- que la fotografía no podía ser un medio propagandístico, pero es una batalla perdida. No hay nada que hacer, los políticos saben que todos llevamos una pantalla en el bolsillo y están locos por las fotos. El álbum es espantoso: Sánchez como un Kennedy de mercadillo en el avión presidencial, Rajoy en chándal andando rápido, Casado por San Fermín, Soraya bailando en ‘El Hormiguero’, Rivera desnudo en una portada, Abascal con mirada al horizonte o Iglesias jugando al fútbol con la camiseta republicana. Son como Isabel Pantoja cuando reclamaba que los focos de luz fueran exclusivamente a ella: “los cañones hacia mi persona”, exigía la ex reclusa.

La propaganda política nunca había sido tan penosa. Nuestros representantes quieren ganar elecciones con fotos en redes sociales, eslóganes populistas y titulares ocurrentes. Es política superficial con mensajes de cuñado para una sociedad infantil, por eso hay un interés tan obsceno en controlar RTVE. Debajo de esta colección de cromos está la nada, el vacío, el eco de un manicomio abandonado. Que la foto de las manos de Pedro Sánchez les proporcione algún voto es escalofriante. Y por encima de todo, un fracaso colectivo.

Carlos Santamaría – Artículo publicado en Diario La Rioja

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s