La invasión

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Las redes sociales son un reflejo fraudulento de nuestras vidas reales, porque ahí solo se muestra lo que uno quiere: “Deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable”, decía Max Estrella a Don Latino en ‘Luces de Bohemia’. Pero aunque las redes sean un espejo tan distorsionado o más que el de Valle – Inclán, en el fondo nos devuelven una imagen de nuestras desgracias y nuestras grandezas, por eso no están libres de la contaminación de idiotas que abundan por cada esquina.

El estercolero en el que siempre se convierte cualquier sitio en el que se tolere el anonimato y su influencia en los blandos cerebros de algunos miembros de nuestra sociedad está terminando por dar la razón a la película ‘Idiocracia’. En esa comedia distópica se muestra un futuro en el que la población mundial es imbécil sin remedio, son todos funcionales pero idiotas de remate. Hoy asistimos al desfile permanente de youtubers e influencers, y si este esperpento es odioso, es infinitamente peor la legión de niños descerebrados que pretenden imitarlos, los que aplauden sus ocurrencias con la misma inteligencia con la que las focas amaestradas dan palmas en el circo; el canal de Youtube en el que un majadero de 19 años daba galletas untadas con dentífrico a un mendigo tiene más de un millón de seguidores.

Se ha cumplido lo que dijo Umberto Eco: “Las redes sociales han generado una invasión de imbéciles que le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino sin dañar a la comunidad, y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios”. Que unos niñatos se dediquen a salir por nuestras calles a pegar fuego a los coches y a reventar marquesinas para compartirlo en sus redes es ejemplo de esa plaga. Que otro grupo de cretinos sin edad para afeitarse vaya recorriendo los parques de la ciudad a la caza de ancianos para humillarlos y subir las agresiones a Youtube es la muestra más reciente de esta epidemia de miserables. En realidad se cumple esta máxima de que, en el mundo de hoy, uno es aquello que comparte.

Carlos Santamaría – Artículo publicado en Diario La Rioja

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Un comentario en “La invasión

  1. Idiotas, necios… esperpento, redes… mediocridad, impulsivos… en esto tenia razón Jorge Manrique: cualquier tiempo pasado fue mejor (o no tan inutil)

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